martes, 30 de agosto de 2016

Altea [2016]

Parece mentira pero siempre solemos ir de vacaciones a principios de verano y este año, por trabajo, lo hemos tenido que posponer hasta septiembre. Así que, ya en agosto, se nota muchísimo el peso del verano sin unos días en la playa. Por eso hace unas semanas huimos a las playas de levante a mojarnos el culo en el mar.



Entre nuestros destinos, pasamos un día en ALTEA. Un pueblito a escasos 17km de Benidorm. Nos alojamos en el Hostal Fornet Altea que está lejos de la playa pero tiene una ubicación ideal en el centro histórico. El cual, por las noches se llena de vida con música en directo, tiendecitas estilo ibicenco que abren de noche y miles de luces que lo hacen un lugar mágico. Me enamoré del lugar y el estilo boho que se respiraba en sus calles adoquinadas. 
Descubrimos un sinfín de terracitas y restaurantes preciosos pero al final decidimos cenar en Casa Vital un restaurante de cocina española y noruega situado en un balcón de aire bohemio con vistas al mar. El servicio es insuperable. Y la simpatía y amabilidad de los camareros hacen que te sientas como en casa. Sin duda repetiría si volviera a Altea. 


A la mañana siguiente, cogimos el coche para ir a desayunar al paseo marítimo. Allí encontramos el bar La siesta donde pedimos unas deliciosas tostadas de huevo y beicon para recargar las pilas. Después, paseamos por el mercadillo y, algo más tarde poníamos rumbo a casa con esa sensación de calma y desconexión que tanto necesitábamos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario